Hay una regla básica en la espiritualidad: Si no lo anhelas, no lo consigues. La Luz solo llega a un lugar donde hay un deseo fuerte, a un lugar donde hay anhelo.
En nuestro crecimiento espiritual, si no tenemos una pasión fuerte, perdemos la conexión. El anhelo es un don. Viene como parte del proceso. Debemos empujarnos a nosotros mismos haciendo constantemente un esfuerzo. Necesitamos dar y vaciarnos a nosotros mismos, hasta que venga la próxima oleada de anhelo. Cuando tienes un anhelo inmenso de Luz, estás con la Luz.
¿Cuánto tiempo del día estás anhelando? ¿Cuánto tiempo del día deseas más?